He llegado a ese punto en el que me he dado cuenta del tiempo perdido, de las horas perdidas imaginándome que todo volvería a la normalidad. Demasiado tiempo.
Tiempo en el que me sentía perdida y no encontraba la salida, en el que no encontraba el camino para volver a seguir caminando hacia delante con una sonrisa como siempre había hecho, estaba totalmente hundida en un mar del que creía que nunca podría salir. Pero aun así lo conseguí.
Porque le dije a mi cabeza que ya estaba bien de pensar en alguien que no merecía la pena, porque en realidad ya no vale la pena. Quite ese velo que cubría su cara y le hacia tan perfecto y descubrí otra persona totalmente distinta, vi la realidad.
Gracias a eso hoy puedo volver a sonreír.

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